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Corporación Desarrollo Estratégico

Ciudad Puerto de San Antonio: una invitación a la oportunidad urbana

Por Alberto Texidó, arquitecto FAU, U DE Chile, consejero del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI)

La reciente invitación de la Empresa Portuaria para crear una nueva visión de San Antonio mirando al año 2050, abre una discusión que el país había postergado: cómo compatibilizar una expansión portuaria y logística estratégica, con una mejora sustantiva en la calidad de vida urbana, ambiental y socia de quienes habitan y visitan la ciudad.

La comuna de San Antonio enfrenta hoy una transformación estructural. La ampliación de su capacidad portuaria no es solo una decisión sectorial, sino un proyecto territorial de gran escala, con impactos económicos, paisajísticos, ambientales y sociales. Reconocer esto es un avance relevante. El desafío ya no es si el puerto debe crecer, sino cómo lo hace mejor  y con qué ciudad se articula. En ese sentido, resulta valioso que la planificación portuaria incorpore nuevas variables desde el diseño, y no como medidas correctivas tardías. Espacios públicos costeros, parques ubicados en la ribera, continuidad de paseos, recuperación de bordes de agua, resguardos paisajísticos y accesos bien resueltos no son “compensaciones”, sino infraestructura urbana esencial y sustentable. Integrar logística, espacio público y paisaje es hoy una condición de legitimidad social para estos  grandes proyectos.

Asimismo, desde el aporte académico, la incorporación de aportes a responsabilidad social en los contratos de concesión público-privada marca un punto de inflexión. Permite avanzar colaborativamente desde una lógica extractiva hacia una de valor compartido, donde  el desarrollo portuario contribuye de manera directa al bienestar local, el empleo diverso y de calidad, y a la resiliencia adaptativa  frente al cambio climático.

San Antonio tiene la oportunidad de dejar atrás la histórica dicotomía puerto versus ciudad. La experiencia internacional demuestra que las ciudades portuarias más  exitosas son aquellas planificadas de manera integrada, con gobernanza multinivel, visión de largo plazo y participación comunitaria efectiva. Esto exige pasar  de diagnósticos a carteras de proyectos urbanos concretos, algunos comprometidos y otros coordinados con ministerios, municipios y ciudadanía.

El futuro entonces no se juega solo en muelles y plataformas sin contexto, sino ene una capacidad de reconvertir  una ciudad más habitable, equitativa y sostenible, donde el puerto sea motor de desarrollo, pero también parte activa de una nueva visión urbana. Esa es la verdadera oportunidad que hoy se abre.