La noticia del proyecto “Retorno Maipo” de Aguas Andinas, ha generado gran conmoción en la cuenca del río Mapocho, ya que pretende extraer 3.000 litros/segundo de un río en los hechos agotado. Pero el apoyo a esta idea por parte de algunos regantes de la primera sección del río Maipo, sencillamente genera indignación.
Recordemos que entre las obras épicas que moldearon al Chile que conocemos, está el Canal San Carlos, la obra de regadío de mayor envergadura de los albores de la Patria, ordenada por el Gobernador don Ambrosio O’Higgins para “regar los llanos del sur de Santiago”, a cargo del ingeniero Agustín Caballero y del alarife Joaquín Tosca. En su desarrollo participaron personalidades como don Joaquín Gandarillas y Domingo de Eyzaguirre, y los padres de la Patria, don José Miguel Carrera y Bernardo O’Higgins bajo cuyo mandato se puso en operación el canal.
Así, el Mapocho, el “agua de la gente” en la lengua de Michimalonko, recibe en su cuenca los aportes naturales; las aguas del Canal San Carlos y las descargas de la ciudad, no como un regalo, sino como una obligación legal que pesa sobre la sanitaria; conformando así el caudal aprovechable del río Mapocho, conformando así el “agua de la gente”.
Por décadas, estas aguas se han destinado al riego de los llanos del sur de Santiago, como los del bajo Mapocho, del estero Puangue, y de las últimas secciones del propio río Maipo hasta su desembocadura, campos trabajados mayoritariamente por pequeños productores agrícolas. Pero también ha hecho posible la existencia del Santuario de la Naturaleza de la desembocadura del Maipo y ha permitido el uso del río por sus ribereños, configurando el modo de vida que conocemos hoy.
La amenaza de esta realidad, genera aún más extrañeza al analizar el acuerdo publicado por la Junta de Vigilancia de la Primera Sección del Río Maipo, suscrito entre Aguas Andinas y Asociaciones de Canalistas de esa sección, del que destacan dos elementos:
(i) que Aguas Andinas paga una tarifa muy conveniente para que los canalistas le cedan el agua, y
(ii) que Aguas Andinas debe compensar con agua de pozo los volúmenes recibidos por los canalistas, de manera que no exista merma para ellos.
Así, bajo el camuflaje utilitario de la sequía y de una falsa justicia hídrica, algunos canalistas de la primera sección del río Maipo, a través de cartas solícitamente publicadas por La Tercera – medio que no ha tenido la misma diligencia para publicar las nuestras – pretenden que se les devuelva aquí el río Mapocho, luego de haber recibido la compensación por haberlo cedido y además recibiría una compensación de las mismas con aguas subterráneas. Todo ello en pos de asegurar el agua potable para Santiago pero, sin que la sanitaria haya solucionado pérdidas que superan el 30% del agua que conduce sus cañerías y sin usar más de 10 mt3/seg de aguas subterráneas a los que tiene derecho.
Quienes defienden esta idea, parecen no entender (o no quieren hacerlo) que no es posible intervenir de manera tan grotesca la parte alta de una cuenca, sin afectar gravemente los servicios sociales, ambientales y productivos de las partes bajas de la misma cuenca.
Francisco Villalón
Junta Vigilancia Estero Puangue 2da secc.
Fernando Matte
Agrupación Maipo Poniente
Francisco Maldonado
Soc. Administradora 3a Sección Maipo
Drago Domancic
Corporación Desarrollo Estratégico Prov. San Antonio
Raúl Mozó
Asociación de Agricultores de San Antonio